El duelo incluye dos aspectos, la reacción que tenemos ante la pérdida y la adaptación a dicha pérdida. Si la pérdida ha sido traumática, estamos además en unas fechas en las que es posible que, sin pretenderlo, anulemos nuestra capacidad de afrontamiento porque «es Navidad» y se ponga en peligro la capacidad para transitar por los procesos necesarios que impiden que el duelo se nos complique.
Todo lo que conlleva esta Navidad, muy distinta a las anteriores, puede aumentar la angustia de nuestro familiar por la pérdida de la persona amada, tanto si es reciente como si pertenece al pasado. Sin darnos cuenta, puede llegar a bloquear el acceso a las redes de memoria que contienen recuerdos positivos de dicha persona, dando como resultado que se quede estancada en el dolor de la pérdida, siendo incapaz de recorrer los procesos psicológicos necesarios para asimilar la pérdida.
Tu familiar en duelo necesita experimentar, expresar y descargar el dolor, lo cual es necesario para que con el tiempo se produzca un cambio adaptativo generado por la conexión con otras redes de información positiva y adaptativa. Al procesar momentos, experiencias y recuerdos angustiantes, especialmente en estas fechas, las redes de memoria positivas se vuelven accesibles y juegan un papel vital a la hora de adaptarse a la pérdida.
Estos recuerdos positivos pueden servir de puente entre la vida con la persona amada y la vida sin ella, y son los pilares para acompañar a tu familiar en duelo a lidiar con el dolor, permitiendo así la adaptación a la pérdida de manera saludable.
Si tu familiar necesita algún tipo de recurso psicológico que le ayude a elaborar el duelo, en CEDECA encontrará un espacio seguro para ayudarle a entrar en contacto con su propio duelo y sobreponerse al intenso dolor.
El duelo es el proceso natural de dolor y tristeza que vivimos al perder a alguien querido, una etapa necesaria para sanar con el tiempo.