Si nos fijamos en el lenguaje popular, el término «crisis» hace referencia a una situación grave que pone en peligro el desarrollo de un asunto, una situación difícil de una persona o cosa… así que desde este planteamiento, la «crisis» es completamente indeseable y temida.
Sin embargo, otros paradigmas científicos como las ciencias de la complejidad, promulgan que las personas están en continua interacción y cambio. Si analizamos el término «crisis» etimológicamente, nos damos cuenta de que el significado original hace referencia a un momento de ruptura, separación, o decisión.
Las crisis se pueden entender como momentos donde se abre una brecha con el pasado, y la persona tiene la oportunidad de gestionar ese cambio mediante la toma de decisiones.
Por lo tanto, si adoptamos esta perspectiva, la crisis pierde completamente el carácter negativo y peligroso, convirtiéndose en una oportunidad para cambiar nuestras vidas… aunque a menudo se dan las siguientes circunstancias:
- Las personas viven las dificultades y los cambios con un tremendo terror: Terror a lo desconocido, que nos hace permanecer apegados a una inercia que domina nuestra vida a veces llevadera, o por el contrario, insoportable.
- Debido a la vida acelerada, vivida en «modo automático» y a las dificultades para parar, nos es muy difícil concentrarnos en observar cómo estamos.
- Ante la falta de costumbre de pararse a tomar conciencia de cómo estamos o cómo nos sentimos, cuando las señales más sutiles pasan desapercibidas, aparecen ciertos síntomas donde el organismo se hace más presente y demanda más nuestra atención: nerviosismo, inquietud, irritabilidad, cansancio, falta de concentración, etc.
¿Cómo reaccionar para superar una situación de «crisis»?
- Tomar conciencia de que la situación rutinaria que estamos viviendo, no va bien.
- Actuar y poner en marcha el proceso de cambio antes de que sea demasiado tarde, es decir, detectar la crisis a tiempo: es la principal capacidad para lograr una adaptación saludable al medio.
- Si la crisis nos hace sentir «paralizados» o nos desborda, comenzar un proceso terapéutico.
¿Qué conlleva comenzar un proceso terapéutico en una situación de «crisis»?
- Nos damos el espacio para “interrogar a nuestros síntomas” e interrogarnos en relación a ellos.
- Acompañado por el profesional, la persona puede comenzar a localizar y descubrir «qué cosas no están en su sitio», desde un espacio seguro.
- Una vez detectado el problema, la persona debe decidir cómo quiere responder o reaccionar.
- En el proceso de toma de decisiones, que es fundamentalmente personal, se estimula el derecho a la libertad de que la persona escoja el rumbo que quiere tomar, poniendo en tela de juicio expectativas, roles adquiridos, legados familiares o proyectos previos.
No podemos negar que estamos en constante evolución, y tanto nosotros mismos como nuestras circunstancias van cambiando a lo largo de nuestra vida. Es por ello, por lo que debemos convertirnos en gestores de nuestros cambios, y las dificultades verlas como oportunidades. Desde CEDECA, queremos ofrecerte un espacio seguro para el cambio, con profesionales cualificados y con amplia formación y experiencia que podrán acompañarte. Y tú ¿sufres tus crisis o las aprovechas?
“Todo cambia, todo está en movimiento y nada dura eternamente. Cuando desciendo al río por segunda vez, ni yo ni el río somos los mismos”. Heraclito